Bruselas: un recorrido de dos días por la capital de Europa

on 25 mayo, 2015

La humilde Bruselas (Bruxelles en francés, Brussel en neerlandés) es la capital de Flandes, Bélgica y Europa. Una ciudad cosmopolita y multilingüe, dado que limita con los Países Bajos, Alemania, Luxemburgo y Francia. Bruselas alberga, a la vez, el Parlamento Europeo, la Comisión, el Consejo Europea y es, asimismo, sede de la OTAN.

Contrariamente, como si quisiese contrarestar la enorme presencia de instituciones y sedes oficiales, Bruselas tiene escasos iconos turísticos que hagan la competencia al resto de ciudades europeas. Un diminuto y famoso Manneken-Pis, la estatua de un niño orinando, y el Atomium, que proporciona espectaculares vistas de toda la ciudad, son los distintivos más reconocidos de Bruselas.

Findeout_Bruselas_Atomium

Si se viaja a Bruselas por primera vez sin muchas expectativas, la experiencia acaba siendo muy satisfactoria. Cierto es, Bruselas no puede compararse con París, Londres, Amsterdam o Roma, aunque se trata de una ciudad perfecta para visitar en dos días. Los bares, restaurantes y museos se apiñan en el centro, rodeado por un petit ring, que sigue la ruta de las murallas del siglo XIV que rodeaban la ciudad. Con una buena organización y muchas ganas es posible visitar Bruselas en un fin de semana y tener la sensación de haberlo visto prácticamente todo.

Lo más recomendable es partir desde el centro histórico y neurálgico de la ciudad, la Grand Place, ya que además de ser el epicentro puedes encontrar una oficina turística justo en la entrada, al lado del Ayuntamiento. La Grand Place medieval es realmente grandiosa comparado con las proporciones de la ciudad en sí. En ella se puede disfrutar de un mercado de flores diario y de numerosos edificios del siglo XVII.

Findeout_Bruselas_Grand Place

Fuente: Art travel

Saliendo de la Grand Place por la Rue au Beurre, o Boterstraat (todas las calles se encuentran indicadas en ambos idiomas), nos encontramos con la Iglesia de San Nicolás, una preciosa construcción de estilo gótico, de la cual merece la pena ver el interior. Una vez vista, siguiendo por la misma dirección, se encuentra el precioso edificio neoclásico de la Bolsa de Bruselas.

Como probablemente sea una buena hora par tomar algo, siempre es recomendable hacerlo en la animada Rue des Bouchres y así coger fuerzas para continuar con el día. Allí podemos encontrar una gran variedad de restaurantes, todos sirviendo el plato estrella de Bruselas, los mejillones con patatas fritas (moules frites).

Ya con las fuerzas repuestas es momento de visitar el Manneken Pis, entre las calles L’Etuve y Chene, uno de los símbolos más representativos y queridos de Bruselas. Mucho menos conocida es su versión femenina, la Jeanneke Pis, justo al lado del famoso Delirium Café.

Del Manneken Pis volvemos al edificio de la Bolsa y tomamos dirección oeste por la Rue Dansaert, una de las calles más comerciales de la capital. Si la intención no es ir de compras, mejor será girar a la derecha, por la Rue du Vieux Marché aux Grains, para subir hasta la Iglesia de Santa Catalina, una preciosa construcción de mediados del siglo XIX.

Si después de este paseo aún quedan fuerzas, es muy recomendable subir hasta la colina de la Rue Royale y pasear tranquilamente por el Parque de Bruselas y llegar al Palacio Real y la Place Royale, donde se encuentra la estatua de Godofredo de Bouillon.

Findeout_Bruselas_Palacio Real

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Allí mismo nos encontramos también con dos de los museos más importantes de Bélgica: el Museo Real de Bellas Artes y el Museo de Instrumentos Musicales. Una vez visitados, se puede bajar por la Rue de la Regence y descansar en algún café o chocolatería del barrio del Sablon, el barrio de los anticuarios. No hay nada mejor para terminar la jornada por el centro histórico de Bruselas.

Findeout_Bruselas_Vistas

Para el segundo día podemos dejar la visita por la zona donde se concentran las instituciones oficiales, entre ellas el Parlamento Europeo (justo al lado de la parada de metro Schuman). Después de ver la zona de grandes edificios, una opción muy recomendable, sobre todo para los amantes del automovilismo, es acercarse hasta el Parque del Cincuentenario para visitar Autoworld, una de las mejores colecciones de coches del mundo.

Por último, más apartado del centro de la ciudad, en el parque de Heysel, se encuentra el Atomium, puro acero y aluminio, que abrió de nuevo sus puertas en 2006, el cual proporciona grandes vistas desde más de cien metros de altura. Fue construido con ocasión de la Feria Mundial de 1958, celebrada en Bruselas, y representa un cristal de hierro ampliado 165 mil millones de veces.

Si aún queda tiempo después de visitar el Atomium y os gusta el arte, Bruselas alberga infinidad de galerías de arte contemporáneo, así como el prestigioso Centro de Arte Contemporáneo Wiels, ideal para descubrir y comprender el arte contemporáneo a través de un gran número de actividades y servicios.



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